Me Queda Mucho Que Aprender
Con el tiempo aprendí a escribir mis poemas, a plasmar mis sentimientos en cada verso, a dejar fluir las palabras como un río sin frenos, a expresar mis alegrías y mis penas.
En cada estrofa encuentro un pedazo de mi alma, un trozo de mi historia, un susurro de mi calma, un grito de mi amor, una caricia en la distancia, un eco de mi soledad, una esperanza sin falacia.
Las letras se convierten en mis aliadas, en mis confidentes, en mis compañeras de jornadas, me ayudan a liberar lo que mi corazón calla, a volar por los mundos que mi mente desvaría.
Mis poemas son mi refugio, mi reflejo, mi forma de sanar las heridas, de combatir el despecho, son la voz de mis anhelos, la luz en mi sendero, son mi testamento de amor, mi legado sincero.
Con el tiempo aprendí a escribir mis poemas, a dejar un pedacito de mi ser en cada letra, a inmortalizar mis emociones en cada estrofa, a ser libre en mi papel, en mi tinta completa.
Autor: © Santos Rojo Montero
Administrador Director del grupo
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Publicada: 07/02/2026
Cáceres (España)
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