El Lugar Vacío
La mesa está dispuesta, el vino se ha servido, hay un brillo de plata que alumbra la estancia, pero el aire transporta, con sutil arrogancia, el peso del silencio de aquello que se ha ido.
No es que falte la voz, es que sobra el vacío en la silla que guarda la forma de un cuerpo, un invierno de sombras, un recuerdo ya muerto que se vuelve ceniza frente al fuego y el frío.
¡Qué paradoja extraña tiene esta Nochebuena!
Mientras el mundo canta su gozo y su alegría, el alma del poeta, en su dulce agonía, escribe con la ausencia los versos de su pena.
Mas no es olvido el rastro que deja la partida, es la huella profunda de haber amado tanto, que incluso en el sollozo y en medio del quebranto, la ausencia es el tributo de una luz compartida.
Brindemos por los ecos, por la silla desierta, porque nadie se va si en el verso se queda, mientras ruede la vida, mientras el alma pueda mantener, por el rito, la memoria despierta.
Autor: Santos Rojo Montero ®
Administrador Fundador del Grupo
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Publicada; 24/12/2025
Cáceres (España)
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