La Estación del Vuelo
De Niña a Mujer
Se desvaneció el azúcar de los juegos, la tiza se borró del pavimento y se apagaron, mudos, los sosiegos de la infancia que duerme en el intento.
No fue un salto, ni un grito, ni una herida; fue un lento amanecer de piel y asombro; la niña se apartó para dar vida a la mujer que hoy carga sobre el hombro.
Cambió el cristal por la mirada firme, el miedo al lobo por la propia senda y aquel deseo eterno de seguirme por un "yo puedo" que no busca venda.
Es un tallo que al fin se reconoce, una raíz que muerde la marea; la mujer es el eco de aquel roce, pero es el fuego que hoy se enseñorea.
Adiós a la pequeña del espejo, bienvenida la dueña del destino, que deja atrás el rastro del reflejo para marcar la luz en el camino.
Autor: © Santos Rojo
Administrador fundador del grupo.
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Publicada: 17/04/2026
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