El Tintero del Alma
En el papel que está en blanco, la vida se detiene, buscando las palabras que no sabe decir, pues quien ama de veras, en el pecho no sostiene la urgencia de un latido que empieza a escribir.
No bastan los luceros, ni el oro, ni la calma, para medir el rastro que dejas al pasar; eres el verso libre que se ancló en mi alma, la rima más perfecta que logré encontrar.
Si el mundo fuera sombra, tú serías el foco, la tinta incandescente de mi pluma fiel; escribir de tu gracia me vuelve siempre un poco dueño del universo sobre este papel.
Que no se apague el verso ni se agote la fuente, mientras tu nombre sea mi norte y mi bandera; pues eres tú el milagro, lo eterno y lo presente, la flor que no marchita en ninguna primavera.
Autor: © Santos Rojo Montero
Administrador fundador de grupo
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