El Testamento en La Orilla
Camino por la orilla, paso a paso,
donde el sol ya no quema, solo hiere,
mientras la tarde lentamente muere
entregando su luz al frío de la noche.
Busco en el horizonte algún escaso
reflejo de lo que el alma prefiere,
pero el destino terco, se requiere
en este caminar de lento raso.
La arena es un desierto en mi fracaso,
memoria de un amor que ya no quiere
la forma de la voz que el alma quiere,
y que hoy busco, perdido, en cada trazo.
Cada grano de arena es un retraso,
un segundo de ayer que se adhiere
al peso de una sombra que se muere
bajo el peso de un cielo gris y raso.
El mar viene a mis pies, como un lamento,
borrando con su espuma mi escritura
de un nombre que se fue con el momento.
No hay tregua en el vaivén, ni hay armadura que proteja este pecho del tormento de ver morir la luz en la llanura.
¡Qué amarga soledad, qué desventura!
Sentir que el mismo sol y el mismo viento
son hoy los carceleros de mi amargura.
Ya no busco el perdón, solo el acento
de una ola que traiga la cordura
a este viejo y cansado sentimiento.
Autor:© Santos Rojo
Administrador director del grupo.
© Derecho reservado de autor.
Publicada: 22/03/2026
Cáceres (España)
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