El Poeta Solitario
Había una vez, en un futuro no muy lejano, un poeta llamado Santos . Vivía en una ciudad enorme, llena de luces brillantes y edificios altos que parecían tocar el cielo. Su vida en la ciudad era muy solitaria. Aunque el bullicio y el ruido eran constantes, Santos se sentía como un extraño entre multitudes. Su única compañía eran los versos que escribía en una antigua máquina de escribir que había encontrado en un mercadillo.
Santos siempre había amado la poesía. Sus palabras eran su refugio, su manera de conectarse con el mundo. Sin embargo, en una época donde las máquinas y la tecnología dominaban la vida diaria, su amor por lo antiguo lo hacía sentir aún más aislado. La gente prefería leer poesía en pantallas brillantes, y los versos de Santos eran considerados obsoletos.
Un día, mientras paseaba por un parque cercano, vio algo extraño en el cielo. Era una especie de nube oscura que se movía de manera extraña. En un instante, la nube se iluminó con un resplandor azul intenso y comenzó a descender hacia el suelo. Intrigado y un poco asustado, Santos decidió acercarse. Cuando se acercó, vio una figura humanoide salir de la nube.
La figura era brillante y estaba vestida con ropas que parecían hechas de luz. Tenía una apariencia etérea y unos ojos que brillaban como estrellas. "Hola, poeta solitario," dijo la figura con una voz suave que sonaba como música. "Soy Lira, un viajero de otra dimensión. He escuchado tus versos desde muy lejos."
Santos estaba atónito. "¿Cómo es posible? Nadie lee mis poemas," respondió, sintiendo una mezcla de incredulidad y emoción. Lira sonrió con una mezcla de tristeza y alegría. "Tus palabras viajan, aunque tú no lo sepas. Tienen poder. Por eso estoy aquí. He venido a ofrecerte una oportunidad."
El poeta frunció el ceño. "¿Qué tipo de oportunidad?" preguntó con curiosidad. Lira explicó que en su mundo, la poesía tenía un papel fundamental en la creación de la realidad. "Los poetas pueden moldear el mundo con sus palabras. Te invito a unirte a mí. Juntos podemos crear un nuevo universo donde la poesía brille con fuerza."
Después de pensarlo, Santos aceptó la invitación. Salió del parque de la ciudad y dejó atrás su vida solitaria. Lira extendió su mano, y un portal se abrió ante ellos. Santos dio un paso hacia delante y se encontró en un mundo maravilloso, lleno de colores vibrantes y paisajes que parecían sacados de sus más salvajes sueños.
En este nuevo universo, Santos comenzó a escribir. Las palabras que salían de su máquina de escribir no solo eran versos, sino también fórmulas que hacían crecer jardines de flores exóticas y crear ríos de cristal. Con cada poema, la tierra a su alrededor cobraba vida. Sin embargo, la belleza de este mundo tenía un costo.
Un día, Lira se acercó a Santos con una expresión preocupada. "Debemos tener cuidado. Cada palabra que escribes también atrae seres oscuros que desean robar tu poder." El poeta asintió, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda. A pesar de su entusiasmo, sabía que había un peligro en su don.
La tranquilidad del lugar se rompió un día cuando una sombra oscura apareció, un ser llamado Gratus que se alimentaba de la luz y la creatividad. Gratus se presentó ante Santos y Lira, burlándose de ellos. "Tu poesía no es más que un eco en este vasto universo," dijo con una voz rasposa. "Te robaré tus palabras y me haré más fuerte."
Santos, sintiendo miedo, miró a Lira. "¿Qué hacemos?" preguntó. Lira respondió, "Debemos usar tu poesía como arma. Tu creatividad puede derrotar a Gratus." Con determinación, Santos comenzó a escribir un poema que narraba la luz y la esperanza, invocando imágenes de un futuro brillante.
A medida que las palabras fluyeron de su máquina, Santos se sintió más fuerte. Las letras comenzaron a brillar y a formar un escudo de luz alrededor de él y Lira. Gratus se abalanzó hacia ellos, pero impactó contra el escudo y dejó escapar un grito de frustración. "¡No puede ser!" exclamó mientras intentaba romper la barrera.
Santos continuó escribiendo, llenando el aire con versos de amor y valentía. Las palabras se convirtieron en escenas que atraparon a Gratus en un torbellino de luz. Con cada línea, la sombra se desvanecía, y Santos pudo sentir que su poder aumentaba.
Finalmente, con un último verso poderoso, Santos encontró la fuerza interior que no sabía que tenía. "La poesía puede vencer la oscuridad. La luz siempre encontrará el camino." Con este verso, Gratus fue finalmente derrotado, disipándose en el aire como un mal sueño.
Santos y Lira se miraron, sintiendo una mezcla de alivio y triunfo. "Has descubierto el verdadero poder de tus palabras," dijo Lira, sonriendo con orgullo. "Eres más que un poeta. Eres un creador."
Después de la batalla, Santos decidió quedarse en ese nuevo mundo. Su poesía no solo llenaba su vida de significado, sino que también podía ayudar a otros. Comenzó a compartir sus versos con nuevos amigos, creando un hogar donde todos podían ser creativos y valientes.
Día tras día, Santos se convirtió en un símbolo de esperanza e inspiración. La gente comenzó a viajar desde otras dimensiones para escuchar su voz. El poeta solitario había encontrado su lugar y había descubierto que, aunque había empezado su vida solo, su viaje lo llevó a un mundo lleno de amor, luz y comunidad.
El tiempo pasó y Santos se dio cuenta de que ya no era solo un poeta solitario. Era un puente entre las palabras y los corazones, entre la realidad y los sueños. Así, con su máquina de escribir en mano, siguió creando, sabiendo que con cada verso, había un poder que podía cambiar el mundo.
Autor: © Santos Rojo Montero
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Prohibido la difusión es este escrito.
Cáceres (España)
14/04/2026
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