El Eco del Vacío

Vivir sin ti es habitar un mapa en blanco, donde el norte se ha perdido en tu aposento, es sentarse a esperar en el viejo banco que el eco de tu risa, mi niño, traiga el viento.
No es que la sangre se detenga en el intento, es que el oxígeno se siente como espada; tu fuiste la luz, el sol, el movimiento, y hoy soy un paisaje que se queda en nada.
Me mata el hábito de buscarte en los espejos, de guardar un silencio que tu voz reclama, ver que tus pasos, aunque se hallen lejos, aún queman mi pecho como su eterna llama.
El eco del vacío es un grito hacia adentro, una pregunta que el cielo no me responde, un laberinto que ha perdido ya su centro y un alma que de sí misma se esconde.
No estás, mi niño, donde mis manos te alcancen, pero estás donde mi pecho se siente fuerte; tu ausencia es un silencio que retumba, pero tu amor es más vida que la muerte.
Y hoy sigo, respirando por inercia pura, contando los inviernos que caben en un día, descubriendo que no hay mayor ternura que llevarte conmigo, en mi vida que se ha quedado vacía.
Autor:© Santos Rojo Montero
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Publicada: 18/02/2026
Cáceres (España)

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