Romance del Poeta
Por las calles de la parte
con su empedrado de siglos,
camina el verso descalzo
buscando un nuevo destino.
Las cigüeñas en las torres
son testigos del idilio,
entre un corazón que sufre
y un sentimiento cautivo.
Ay, está en mi ciudad de mis penas,
de palacios y de mitos, donde el
dolor se hace piedra y el silencio
se hace grito.
Si mis lágrimas hablaran
por los adarves antiguos,
contarían las verdades que
el desamor ha dejado en vilo.
No hay mentira que soporte
del tiempo el paso cansino,
ni sombra que no se borre
con el sol del sacrificio.
Que la pluma es mi escudo
y el poema es mi camino,
para transformar el lodo
en un cristal puro y fino.
Se van las penas al viento,
vuelan sobre los castillos,
mientras yo escribo lo que
el alma le ha dictado al oído.
Que no hay amor más eterno
ni romance más divino,
que el que nace de la herida
y se vuelve verso vivo.
Autor: © Santos Rojo Montero
Administrador Director del grupo
© Derecho reservado de autor.
Publicada: 19/01/2026
Cáceres (España)
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