Romance del Amor Imposible y la Princesa de Cristal
La princesa de la torre,
de alma libre, cuerpo preso,
contemplaba sin asombro
el candado de su acceso.
Y el poeta, allá en el llano,
sin poder cruzar el foso,
escribía de su mano
un juramento dichoso.
Ella sueña que la alcanza
la pasión que no se nombra;
él se sabe en la distancia,
apenas una sombra.
No es el oro ni la espada
lo que impone la frontera,
es la ley no declarada
que el corazón desespera.
«¡Oh, mi bien, que te me ofreces
como el astro de la altura!
Te miro mil y cien veces
y vivo de tu figura.»
El amor es la cadena
que ata al ser y no al destino;
una dicha y una pena
en el mismo y cruel camino.
Ella borda en su balcón
la inicial que nunca llega;
él se quema de ilusión
en el verso que le niega.
Y así será, pues no hay puente
que una el palacio al desierto;
su amor, bello y transparente,
es un dolor siempre cierto.
Autor: Santos Rojo©
Administrador fundador del grupo
Derecho reservado de autor©
Publicada:09/11/2025
Cáceres (España)
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