La Pluma Rendida
No busca ya mi mano la destreza de aquel que dicta leyes al destino, ni el rastro del romance peregrino que el tiempo dibujó en la piedra tiesa.
Hoy mi verso es un soneto de luz, no de tristeza, se aparta del tintero y del camino, pues halló en tu mirar el sol divino que premia mi constancia y mi nobleza.
Soy Director de pasiones y de rimas, fui dueño del mi silencio y del acento, conquistador de las más altas cimas...
Mas hoy, ante el altar de tu aliento, comprendo que las glorias que tú estimas son fuego, son verdad y son sentimiento.
Y en este movimiento, ya no importa el honor ni mi pasado, pues soy, simplemente, un hombre enamorado.
Autor: Santos Rojo Montero ©
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Publicada: 27/12/2025
Cáceres (España)
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