El Viento y el Sentimiento
Se fue la voz por el umbral del día, robando al tiempo su mejor tesoro; se llevó el viento aquel acento de oro que en el alma del hombre resonaba.
Huyó el jardín que el sol acariciaba, dejando el campo en soledad y lloro; ya no se escucha el celestial decoro de la palabra que el amor dictaba.
¿A qué remoto y gélido destino traslada el aire la ilusión perdida, el breve rastro de nuestro camino?
Todo lo arrastra en su espiral herida: el polvo, el sueño, el verso y el destino... lo que fue gloria, y hoy es despedida.
Vino el viento de levante con aroma de azahares, limpiando de nubes grises el cielo de mis cantares. No traía soledades ni cenizas, ni pesares; traía el eco de tu nombre cruzando todos los mares.
Se detuvo en mi ventana con la fuerza de un mensaje, y puso flores de mayo donde hubo sed y paisaje. Es un viento que me envuelve, que no entiende de equipaje, pues solo busca el latido de tu amor y tu coraje.
Que sople fuerte el destino, que mueva tierra y marea, que mientras tú me sostengas, mi alma no se tambalea. Porque hay un amor tan hondo que, aunque el viento lo rodea, se hace llama inextinguible para que el mundo la vea.
Autor: © Santos Rojo Montero
Administrador Director del grupo.
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Publicada: 16/01/2025
Cáceres (España)
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