El Valor de Quien Nunca Marchó

La amistad no se mide por la fecha de llegada, ni por el calendario que sus páginas volcó,
no es la voz más antigua, la más escuchada, ni el recuerdo primero que tu mente grabó.
No es la senda inicial, la que fue pisada, si no el pie que en tu senda firme se quedó.
No es el privilegio de haber sido el primero, ni el orgullo de conocer por años sin fin, pues muchos pasaron, y cuál fugaz viajero, como flores de un día que marchitan al fin.
El tiempo no define el lazo verdadero, ni el comienzo de un vínculo, su dulce confín.
El sentido profundo yace en quien arribó, sin importar si fue ayer o si fue hoy, y con la esencia de su ser se unió, en cada paso, en cada dónde, en cada por qué.
Es el alma que vino y nunca se alejó, el cimiento inquebrantable de lo que fue y es.
Es quien en la neblina fue claro lucero, y en el silencio, fue el eco que consoló, quien en la herida puso el bálsamo certero, y en la caída, la mano que levantó.
Esa presencia firme, el amigo sincero, que en cada amanecer su lealtad demostró.
Otros cruzaron la línea, se desdibujan, sus promesas vacías se llevaron el viento, momentos compartidos que se evaporaron, como sueños olvidados, sin fundamento.
Pero aquellos que se quedaron, perduraron, en cada pena, en cada feliz momento.
Por eso, valoro al que se hizo presente, no al que la historia sitúa en el ayer, al que en la adversidad se mostró valiente,
y en cada despedida, eligió permanecer.
La amistad es quien llegó, un alma consciente, y en el vasto camino, jamás quiso volver.
Autor: Santos Rojo©
Administrador Director Fundador
del Grupo Srm.
Publicada: 13/08/2025
Cáceres (España)

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