El Eco De Una Luz Apagada
Las memorias flotan como hojas.
murmullos suaves, en el viento se encogen.
Los días dorados se tornan en sombras.
La tristeza ahoga, mi alma es una tromba.
El eco de risas, melodía sin fin.
Quedó en el aire, un triste jazmín.
Cada latido es un grito ahogado.
En cada suspiro, un amor olvidado.
Tú fuiste mi luz, mi mejor canción.
Ahora, en el silencio, queda la razón.
Las promesas dulces, como miel en la piel.
Se desvanecen, como un eco fiel.
Te llevas contigo mi risa y mi pena.
Un amor que ardía, ahora es una escena.
Los caminos del tiempo nos separan sin clemencia.
Queda solo el recuerdo, de nuestra presencia.
Camino descalzo sobre la arena fría.
Tu sombra persiste, como una agonía.
He de aprender a soltar lo sagrado.
Hasta el último instante, juntos soñamos.
Pero el destino, con su cruel sinfonía.
Nos arranca la vida, nos niega la alegría.
Sangra el corazón, brota el lamento.
La despedida pesa, cuál eterno tormento.
Las estrellas titilan en la lejanía.
Sus ojos, los míos, pierden la vía.
Te guardo en un rincón, en mi alma ligera.
Como un suspiro que muere, como una bandolera.
La luna me abraza, me habla en silencio.
Cierra la etapa, termina el recuento.
Las cartas sin abrir, las promesas marchitas.
Siento que el tiempo trae dolor y heridas.
Un adiós, otoñal, las hojas se van.
La vida continúa, pero yo en soledad.
Serás mi nostalgia, un poema perdido.
Un amor que se aleja, pero nunca lo olvido.
Así es el amor, un dulce espejismo.
A veces se queda, a veces es abismo.
Y aunque te despidas, yo siempre guardaré.
El eco de un amor que nunca olvidaré.
Autor: Santos Rojo ©
Administrador Director Fundador del Grupo Srm.
Derecho reservado de autor.
Publicada:04/09/2025
Cáceres (España)
Comentarios
Publicar un comentario