Egoísmo Desmedido
Me enamoré, ¡qué ciego fui!
de un amor falso, un espejismo ruin, una egoísta, con el alma vacía, que solo en su antojo, mi afecto consumía.
¡Maldita egoísta! Pagaste con indecencia.
Lo lamento ahora, el tiempo perdido, en un jardín marchito, un amor malherido, regado con lágrimas, con dulce devoción, sembrada en el árido suelo de su corazón.
Adiós, ingrata, a tu egoísmo atroz,
me libero, al fin, de este amargo y ruin bochorno.
Que la vida te pague con la misma moneda, que tu alma egoísta para siempre se sienta vacía y sola, y desolada.
Autor Santos Rojo Montero
Administrador Director Fundador del Grupo SRM
Derecho reservado de autor.
Publicada 12/05/2025
Cáceres (España)
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