Me Queda Mucho que Aprender

Con el tiempo aprendí a escribir mis poemas, a plasmar mis sentimientos en cada verso, a dejar fluir las palabras como un río sin frenos, a expresar mis alegrías y mis penas.
En cada estrofa encuentro un pedazo de mi alma, un trozo de mi historia, un murmullo de mi calma.
Un grito de mi amor, una caricia en la distancia, un eco de mi soledad, una esperanza sin falacia.
Las letras se convierten en mis aliadas, en mis confidentes, en mis compañeras de jornadas.
Me ayudan a liberar lo que mi corazón calla, a volar por los mundos que mi mente desvaría.
Mis poemas son mi refugio, mi reflejo, mi forma de sanar las heridas, de combatir el despecho.
Son la voz de mis anhelos, la luz en mi sendero, son mi testamento de amor, mi legado sincero.
Con el tiempo aprendí a escribir mis poemas, a dejar un pedacito de mi ser en cada letra, a inmortalizar mis emociones en cada estrofa, a dejar libre mi pluma que guíen, mi melodía que me hace vibrar, cada día.
Autor: Santos Rojo Montero
Administrador Director Fundador del Grupo
Reservado el derecho de autor.
Publicada: 01/04/2025
Cáceres (España)

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