La Mirada Ardiente

Tus ojos, faros de íntima atracción, despiertan en mí una dulce obsesión, un lazo invisible, fuerte y sin parangón,
universo de anhelo y adoración.
Tu aliento, murmullan que incendia la piel, un río de fuego, ardiente y cruel, que me envuelve en llamas, mi dulce querer, en esta danza eterna de amor, ¡oh, fiel!
En tus pupilas, mi reflejo florece,
bajo la luna, el alma se mece,
un pacto sagrado que el tiempo no desvanece, un amor profundo que siempre crece.
Tus manos, escultores de mi ser,
moldean mis sueños, me hacen renacer, en cada caricia, un dulce placer, un torbellino de pasión, ¡hasta el amanecer!
Autor: Santos Rojo
Administrador Director Fundador del Grupo
Derecho reservado de autor
Publicada: 17/04/2025
Murcia (España)

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