LA RECOLECCIÓN DE LA ACEITUNA
En el olivar de la sierra, bajo el sol ardiente, se recogen las aceitunas, de forma paciente.
La variedad manzanilla cacereña es la joya del lugar, con su sabor intenso y dulce, es un verdadero manjar.
Desde temprano en la mañana, hasta el atardecer del día, con esfuerzo y determinación, cumplen con su labor cada día.
Entre risas y canciones, recolectan, con maestría, las aceitunas doradas, que llenan de alegría.
La maquinaria ayuda, a agilizar el proceso, pero la tradición y el amor, siguen siendo el tesoro.
En el olivar de la sierra, se respira paz y armonía, donde el trabajo en equipo, es la mejor melodía.
Así es la vida en el campo, simple y sincera, donde la aceituna manzanilla cacereña, es la reina verdadera.
Paco y Mari, junto al resto del pueblo, se enorgullecen de su labor, saben que su esfuerzo y dedicación, dan frutos con sabor.
En el olivar de la sierra, la magia de la tierra se siente, y en cada aceituna recolectada, se encuentra la pasión y la gente.
Así es la vida en la sierra, trabajando en armonía, cosechando aceitunas con amor y alegría. Paco y Mari son ejemplos de esfuerzo y sacrificio, en esta tierra bendecida por el sol y el rocío.
Autor Santos Rojo Montero.
Reservado el derecho de autor.
Publicada 14/10/2024
Cáceres (España)
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