LA EDAD PURA REALIDAD

A cierta edad, las arrugas se hacen presentes, marcando el tiempo que en el rostro se siente.
Los años van pasando, la vida sigue su curso, dejando huellas profundas en cada paso, sin disimulo.
A cierta edad, lo recuerdos se hacen más claros, las risas compartidas, los sueños alcanzados.
Las experiencias vividas, las lecciones aprendidas, se convierten en tesoros guardados en el alma herida.
A cierta edad, se valora lo realmente importante, la familia, los amigos, el amor constante.
Se aprecia cada instante, cada pequeño detalle, se abraza la vida con fuerza, sin miedo a los que enfrentarse.
A cierta edad, se entiende que lo material se desvanece, lo que de verdad importa es lo que el corazón merece.
Se sabe que la juventud es solo un breve suspiro, y que la verdadera riqueza está en el sabio susurro.
A cierta edad, se acepta con gratitud la llegada del tiempo, se celebra la vida con alegría y sin arrepentimiento.
Porque cada arruga, cada experiencia vivida, son las huellas de un camino que nos ha llevado a la vida.
Autor: Santos Rojo Montero.
Reservado el derecho de autor.
Escrita y publicada 22/05/2024
Cáceres ( España)

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