No Es el Ayer, Es Quien Se Queda

No es la memoria de un tiempo lejano, ni el recuento de años que se han ido ya, la amistad no se teje con hilo mundano, ni por la primera huella que se marcó acá.
No es por el primer encuentro, mano a mano, que la esencia de un lazo se revelará.
No es el inicio lo que otorga el valor, ni la extensa duración de un simple conocer, pues muchos transitaron con efímero ardor, y la promesa de siempre se vio desvanecer.
El tiempo, por sí solo, no es el dador de la fuerza que un alma puede sostener.
Se trata de aquella alma que un día llegó, quizás sin previo aviso, sin gran alarde, y en el entramado de tu vida se anidó, sin prisa por partir, sin temor al alarde.
Es el ser que, una vez dentro, se aferró, como roca firme que el tiempo no desgarre.
Es quien en la tormenta no buscó refugio, sino que compartió el peso de la lluvia helada, quien en el desierto fue un fresco diluvio,
y en la oscuridad, una estrella alumbrada.
Su compromiso fue más que un subterfugio, su lealtad, una promesa nunca quebrada.
Hubo rostros que pasaron, como sombras tenues, dejando apenas rastro en el vasto mirar, promesas que flotaron, como vapores extensos, sin la raíz profunda que las haga arraigar.
Pero el que se quedó, con actos genuinos, es la verdad que el corazón quiere guardar.
Hoy, la amistad se forja en el estar, en el silencioso acto de no irse jamás, no en quién cruzó primero, o en el que vino a amar por una larga historia que tú le contarás.
Es quien llegó y eligió quedarse, sin dudar, el faro que ilumina en las noches más frías.
Autor: Santos Rojo
Administrador Director Fundador del Grupo Srm.
Derecho reservado de autor.
Publicada: 14/08/2025
Cáceres (España)

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